En el jardín, el otoño se manifiesta a través del paisaje que rodea a una mujer vestida de blanco, inmersa entre manchas doradas, amarillas, rojas y ocres. La neutralidad de su vestido contrasta con la riqueza cromática del entorno, destacando su presencia como un punto de calma en medio de la transformación estacional. La obra invita a contemplar la efímera belleza del otoño y a reflexionar sobre nuestra mirada: ¿Contemplamos la naturaleza en su singularidad, o nos limitamos a reconocer nuestro reflejo en ella?
Oleo sobre lienzo
50 x 100 cm
2024
Disponible
U$S 1060