Sobre mi

Mariana Marra Diana

San José, Uruguay, 20 de abril de 1970.

Cursé estudios en la Facultad de Arquitectura y en la Escuela Nacional de Bellas Artes, dos espacios que despertaron mi interés por el diálogo entre forma, color y pensamiento.

Durante varios años trabajé como diseñadora gráfica, oficio que me permitió explorar el lenguaje visual desde lo cotidiano, lo concreto y lo simbólico.

Me formé en los talleres de Javier Lage, Matías Elizalde, Horacio Carliz y Gerardo Acuña.

Cursé dos años de Arte Contemporáneo en la FAC con Fernando López Lage, experiencia que despertó y profundizó mi pensamiento contemporáneo, abriendo nuevas formas de mirar y construir sentido desde la pintura.

Estudié Historia del Arte durante varios años con la profesora Sandra Massera, un proceso que transformó profundamente mi manera de comprender el arte.

También he transitado talleres de filosofía orientada al arte con Inés Moreno y Andrea Carriquiry, donde comprendí que la pintura puede ser pensamiento y que el color puede ser una forma de preguntar.

En el Museo de San José dicté un curso/taller de experimentación artística orientado a la interacción del color, tema que atraviesa toda mi obra como una búsqueda incesante.

Mi trabajo se desarrolla fundamentalmente en pintura al óleo y técnicas mixtas sobre lienzo, tabla o cartón. Busco en cada obra un equilibrio entre lo sensible y lo simbólico, entre el cuerpo y el paisaje, entre lo que se ve y lo que se intuye.

Mi práctica se sostiene en la observación del color y en una reflexión constante con el pensamiento contemporáneo, como una forma de habitar el mundo desde la pintura.

He participado en diversas muestras colectivas, entre las que destaco la III Bienal de Arte de Colonia, donde obtuve mención por la obra Sueño de la Alhambra, y la exposición “100 años del Sindicato Médico del Uruguay”, en la que recibí mención por la obra Médico.

Entre mis exposiciones individuales se destacan Un estudio del Antropoceno realizada en el Teatro Macció de San José, una reflexión sobre los vestigios de nuestra civilización y las huellas que deja el deseo humano de dominar su entorno; y Noches de bistró, realizada con motivo de los 100 años del Bar Tabaré, una mirada poética sobre la vida urbana, la memoria compartida y los encuentros en el espacio del café.