En el Antropoceno, la religión atravesaba la vida cotidiana con fuerza persistente, aunque sus formas permanecían ancladas en visiones fragmentadas y primitivas de la realidad. Mientras el desarrollo tecnológico avanzaba, los ritos seguían disociados de ese progreso, sosteniendo jerarquías piramidales que ocultaban las atrocidades cometidas en su nombre. Hacia el final de la época, incluso aquellos grupos que se apartaban de las liturgias tradicionales terminaban por rendir culto a nuevas divinidades: el consumo, la velocidad, la marca. Así, deidades menores llamadas Nike, Ferrari o Coca-Cola ocuparon el lugar de los viejos altares, perpetuando la misma tensión entre fe, poder y deseo.
Oleo sobre lienzo
60 x 50 cm
2022
Disponible
U$S 415