La obra examina la vida doméstica como espacio de observación y composición. Los interiores, los objetos cotidianos y los gestos mínimos adquieren un valor casi ritual, revelando cómo la rutina puede ser tanto refugio como escenario de presencia. La pintura invita a detenerse en lo aparentemente simple, donde la quietud y la organización de lo doméstico crean tensiones sutiles y abren un diálogo visual sobre la intimidad contemporánea.
Oleo sobre lienzo
70 x 60 cm
2022
Adquirido